Ciruelas
Fruta del ciruelo, y perteneciente a la familia de las rosáceas. La podemos encontrar con diversos colores, tamaños,
e incluso formas, dependiendo de la variedad.
Destaca en las ciruelas su efecto laxante por su gran contenido en fibra, de sorbitol (un tipo de azúcar) y de derivados
de la hifroxifenilxantina; sustancias que estimulan la actividad de los músculos del colon. Con ésto se explica su uso
tradicional como laxante en caso de estreñimiento.
Un desayuno ideal para combatir el estreñimiento y proteger la mucosa del intestino, debe contener ciruelas frescas, secas,
en compota, o en forma de deliciosa mermelada. Incluso en casos extremos, un par de ciruelas pasas, sumergidas en agua
templada, en ayunas, puede resultar infalible. 
Por su alto contenido en potasio, el consumo de ciruelas se ha de reducir, y consumir con moderación en casos de
insuficiencia renal.
Al mismo tiempo, por su alto contenido en agua (hasta un 80 %), potasio y ácido málico (alcaliniza la orina), posee un
efecto beneficioso en casos de hiperuricemia o gota, y cálculos renales (facilitan la eliminación de ácido úrico y sus sales),
así como en hipertensión arterial u otras enfermedades asociadas a la retención de líquidos.
En la cultura japonesa es una fruta comúnmente utilizada como símbolo de prosperidad, ya que el ciruelo es el primero
en florecer.
Se conocen cientos de variedades: Japonesa (o amarilla), Santa Rosa, Fortuna, Tolosana (o
francesa), etc...Siendo la más conocida y apreciada la Claudia reina, que a su vez es la más dulce (ver ilustración).
