Las cerezas:
Introducción:
El cerezo es un árbol de madera muy apreciada en ebanistería. Sus orígenes se remontan al neolítico, en Oriente Medio.
Básicamente, el cerezo lo podemos dividir en dos grandes subgrupos: Dulce (que incluye todas las cerezas conocidas en
nuestra mesa), y ácido o amargo (los guindos, de fruto más pequeño y utilizado para licores, tintes o incluso productos
cosméticos).
Podemos encontrar cerezas desde abril, hasta agosto, septiembre.
Existen multitud de variedades de cereza, con diferentes tonalidades y texturas. Hay cerezas en casi todos los rincones
de la península, pero destacan las del Valle del Jerte, en Cáceres, por tener Denominación de Origen desde 1996; de éste
valle son muy típicas las famosas picotas, de las que llama la atención que no tienen rabito, Hay gente que piensa que
esto no es natural, pero se equivocan rotundamente, ya que no se trata de que nadie se los vaya quitando, sino que a
medida que la picota va creciendo, su tallito se va secando. Aunque éste tipo de cerezas, las picotas, se suelen caracterizar
porque suelen ser más carnosas, también tienen muchas sub-variedades, unas más ácidas, como puede ser la “pico-limón”,
o dulces y carnosas como la “ambrunés”.
Propiedades:
Son antioxidantes y depurativas.
Destaca su gran proporción en hierro, lo que la hace beneficiosa en casos de anemia.
Especialmente recomendada para la gota y el ácido úrico.
También contienen calcio, lo que también la hace interesante para dientes, huesos y uñas.
Curiosidades:
Para los japoneses, la flor del cerezo simboliza pureza, felicidad y belleza; y su flor volando al viento representa la
muerte ejemplar.
Así mismo, para los griegos, también es símbolo de belleza.
Aunque contengan azúcar, las pueden consumir los diabéticos, ya que el tipo de azúcar que
contienen es fácilmente asimilable por el organismo.